“Esperaba que las ventas fueran más elevadas y las pérdidas menores”, dijo Douilhet, director general de Bluebell (Asia), que también opera las tiendas de ropa Jaeger, y las de los puros Davidoff, en China. “La gente es demasiado optimista sobre China”, apuntó.
Es que según coemtna el diario en un informe esta mañana solamente una de cada 10 empresas de productos de lujo -entre ellas Louis Vuitton o Gucci- es rentable en China, en base a cálculos de Kwok. Y asegura que los ganadores son aquellos cuyos productos son considerados por los consumidores chinos símbolos obvios de riqueza, algo que no pasa ahora con marcas como Cartier o Paul Smith.
Y todo esto pese a que los ingresos excedentes de las familias urbanas aumentaron más del doble desde 1996, en 2005 (fueron de un promedio de sólo US$ 1.327, casi lo que cuesta un bolso de Louis Vuitton).
Las estadísticas oficiales exageran el tamaño de la clase media urbana, fuente de la mayoría de los ingresos para gastar en China, dice Jonathan Anderson, economista jefe para Asia de UBS. La magnitud real está entre 65 y 75 millones de personas, no los 250 a 300 millones que reflejan los datos del Gobierno, dice.
Para tener éxito, las empresas de artículos de lujo deben atraer al segmento superior del mercado chino de consumidores: los 15 millones de personas que ganan 250.000 yuanes (32.000 dólares) o más al año, según datos de AC Nielsen.