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La Ruta del Vino Argentino ...............................................................................................................................
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La Ruta del Vino pretende llenar este vacío de conocimiento, al acercar las cepas, viñas, párrales y bodegas a quienes saben apreciar las bondades de un buen vino. La zona lindera a la Cordillera de los Andes que se extiende desde Salta hasta Río Negro conforma un micro-clima de especiales características favorables para el desarrollo de las más variadas especies de cepages. Es así que el clima seco, abundante sol, pleno riego con agua procedente de las altas cumbres, otorga el marco adecuado para que las variedades de Malbec, Cabernet, Merlot, Syrah, Bonarda, de uvas tintas, y las varidades de Chardonnay, Sauvignon Blanc, y Chenin, de uva blanca, puedan llegar a su máximo esplendor. Con su delicado y consciente trabajo, el viñatero va preparando, a lo largo del año, la tierra y la cepa de la cual surgirá la materia prima que será procesada en las bodegas. Algunas de estos establecimientos, vinculados a familias de europeos que se asentaron hace más de 200 años, son hoy un digno ejemplo de la laboriosidad del inmigrante, español, italiano, francés, o alemán, que supo traer sus conocimientos y tradiciones a esta nueva tierra. De esta forma se ha logrado una perfecta consonancia entre el conocimiento del hombre y el don de la naturaleza. A través de la visita a los diversos establecimientos se tiene oportunidad de sumergirse no sólo en la historia de sus familias
fundadoras, sino también en la del vino y sus cepas, muy ligados a las tradiciones locales. Cada uno de ellos, cada bodega, con su estilo arquitectónico distinto, al pie de los cerros, o a la vera de los arroyos conforman un paisaje único. El proceso de elaboración se ha modernizado. La mayoría de los establecimientos han hecho importantes inversiones en nuevas moledoras, refrigeración computarizada, y en vasijas modernas que permiten mantener niveles de calidad y a su vez incrementar la producción. Los viajeros que visitan los establecimientos son recibidos por personal capacitado, que no solamente les brinda información sino también les ofrece probar las mayores exquisiteces de su producción. A través de la Ruta del Vino se pueden conocer las diversas bodegas y disfrutar los excelentes vinos, que son fruto de una vitivinicultura sustentable, los vinos, -sobre todo los tintos – tienen una alta capacidad antioxidante; ello contribuye, según recientes estudios científicos, a frenar el envejecimiento de las arterias y otros órganos. El consumo moderado de vino tiene la virtud de armonizar el placer con una mejora considerable en la calidad de vida. Esta actividad turística es compatible con otras que se puedan organizar tales como actividades relacionadas con el tango, deportivas o culturales, según sea la preferencia del visitante. Los operadores han comenzado a ofrecer paquetes turísticos que contemplan la posibilidad de hospedarse en las mismas bodegas y ser partícipe del proceso vitivinícola. Solo es cuestión de dejarse llevar por la Ruta del Vino. |