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Los "Shanghais" del futuro ...............................................................................................................................
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Sus cifras producen vértigo. Según publicó el Diario del Pueblo (Renmin Ribao), el Producto Interior Bruto de esta megalópolis “anónima” creció el año pasado un 11,5 por ciento hasta alcanzar los 310.000 millones de yuanes (alrededor de 30.700 millones de euros), una cifra equivalente a la producción de todo Libia, y por encima de países como Qatar, Luxemburgo, Croacia o Eslovenia. Además, en los últimos cuatro años, se han construido en esta urbe más infraestructuras de transporte que en los últimos cien. Y en el último lustro, los ingresos de sus habitantes se han incrementado en un 66 por ciento hasta alcanzar una renta per cápita los 11.068 yuanes al año en 2005 (alrededor de 1.095 euros), casi tres veces la renta media de la población rural del país. Y en los medios de comunicación de Europa y Norteamérica apenas se habla de ella. Su nombre es Chongqing y es una de las principales capitales a nivel industrial, logístico y comercial del centro de China, la ciudad de referencia de la segunda oleada de ciudades del país que se están abriendo al exterior e incorporando al desarrollo económico y la globalización. Es la punta de lanza de urbes como Hangzhou, Tianjin, Chengdu, Nanjing, Dalian o Wuhan, todas ellas grandes desconocidas en Occidente, que están despegando al calor de las reformas económicas y siguiendo el ejemplo de los cuatro jinetes que han tirado del dragón en estos últimos 25 años: Shanghai, Pekín, Cantón (Guangzhou) y Shenzhen. Las ventajas Estas ciudades de segunda fila están empezando a ganar adeptos entre los inversores extranjeros. De hecho, la tendencia apunta a que el flujo de Inversión Directa Extranjera que entra en China se dirija ya cada vez de forma más patente hacia estas ciudades y deje de lado a los tradicionales polos de atracción del capital exterior. Según Klaus Koehler, director ejecutivo de la consultora Klako Group, “muchas compañías de origen extranjero ya no están invirtiendo en las ciudades de primera línea como Shanghai, Shenzhen, Guangzhou o Pekín, sino que se están desplazando hacia un segundo nivel de ciudades entre las que se encuentran Hangzhou, Tianjin, Chengdu, Nanjing, Dalian o Wuhan”. Las razones de fondo que están motivando este movimiento son principalmente la búsqueda de unos menores costes en la mano de obra, el rastreo de nuevas oportunidades de negocio y las mejoras que se están introduciendo en estas localidades en materia de infraestructuras, dos factores clave que han reforzado sustancialmente su competitividad. “Estas ciudades se están promocionando mediante el desarrollo de nuevas zonas industriales y de nuevas infraestructuras, así como ofreciendo electricidad suficiente como para evitar los cortes de suministro habituales en otros lugares y facilitando a las empresas las mejores redes de telecomunicaciones disponibles. Hay varios proyectos para la construcción de vías de comunicación que las conecten con la costa y faciliten su contacto comercial con el exterior”, explica Klaus Koehler en un informe titulado El ascenso de las ciudades de segunda línea en China El puerto fluvial de Chongqing, en el río Yangtze, está en la actualidad inmerso en un proyecto de mejora de cerca de 1.700 millones de euros. La ampliación del aeropuerto de la ciudad está previsto que multiplique por cinco su capacidad. Este informe también pone especial énfasis en las ventajas comparativas derivadas de los menores salarios. “Además, los costes laborales son entre un 20 y un 30 por ciento inferiores a los del personal local que trabaja en las provincias más desarrolladas de la costa. Es cierto que los salarios también se están incrementando, pero a una tasa inferior a la de las grandes ciudades”, afirma el director ejecutivo de Klako Group. Las grandes multinacionales fueron pioneras en este ámbito. Por ejemplo, en Hangzhou se encuentran General Motors, Merck, Motorola, Bosch, Siemens, Panasonic y Toshiba. En Chengdu trabajan Intel, Sony, UPS y Sanyo. Chongqing, por su parte, cuenta con una nutrida representación internacional. Nokia, ABB, Ericsson, American Standard, Honda, Suzuki, Isuzu, Yamaha, Mobil, British Petroleum y Samsung son algunas de ellas. Según un informe de la consultora inmobiliaria Jones Lang LaSalle, las empresas de tecnología de la información, telecomunicaciones, transporte y logística van a ser los sectores que encabecen este progresivo desembarque en las ciudades de segunda línea de China. Además, estas ciudades de segunda línea son tremendamente atractivas para las grandes multinacionales como nuevos mercados, con una incipiente clase media. Y algunas compañías ya han empezado a desarrollar su estrategia expansiva en este sentido. La cadena de supermercados francesa Carrefour, por ejemplo, tiene previsto abrir próximamente 22 nuevos centros comerciales en estas urbes emergentes del gigante asiático. A este respecto KK Chiu, director ejecutivo en Hong Kong de la consultora DTZ, afirma que “en las grandes ciudades se siente ya una gran competitividad. Pero en las ciudades chinas de segunda línea hay una oportunidad porque aún hay menos rivales internacionales”. Otra razón que está impulsando el progresivo desplazamiento de las empresas extranjeras hacia el interior del país, de este a oeste, es el encarecimiento de la mano de obra y del terreno que han experimentado las mayores ciudades del país, con Shanghai, Pekín y Shenzhen a la cabeza. Desventajas Pero el hecho de haberse adentrado recientemente en la espiral capitalista china también provoca que estas ciudades cuenten con ciertos inconvenientes para las empresas extranjeras. La falta de cualificación del personal local, las deficientes infraestructuras, el bajo nivel de vida y las escasas facilidades para los empleados expatriados son algunas de las más citadas por los expertos. “Para muchas empresas es extremadamente difícil encontrar empleados cualificados y con experiencia que puedan hablar correctamente en inglés. Además, estas ciudades no tienen colegios internacionales para los hijos de los empresarios extranjeros”, destaca en su informe Klaus Koehler. Y añade a continuación: “No son destinos ideales para los directivos tanto extranjeros como locales que vienen de ciudades de primera línea. Para recolocar a estos responsables hay que recurrir a importantes incentivos económicos”. Además, la adaptación cultural es más difícil. El ambiente es mucho menos cosmopolita que en las capitales internacionales como Shanghai o Pekín. En este sentido, Dan Shao, responsable de la oficina de China de la consultora de Recursos Humanos Cedant Mobility, apuntaba recientemente en un artículo del Financial Times que “algunas compañías ofrecen mayores descansos y permisos para los trabajadores en ciudades de segunda línea para que éstos puedan escapar de vez en cuando a Shanghai o Hong Kong”. Y apostillaba: “Recolocar expatriados en las ciudades chinas de segunda línea no es fácil debido a los inferiores niveles de vida y las pobres infraestructuras”. En la segunda línea Estas algunas de las ciudades de segunda línea que más Inversión Directa Extranjera reciben después de Shanghai, Shenzhen, Guangzhou y Pekín. Muchas aún son desconocidas en Occidente: Chongqing. La municipalidad más poblada de China, con más de 31 millones de personas, se encuentra en el corazón del gigante asiático y es uno de los seis mayores núcleos industriales del país, conocido por sus industrias automovilística, militar, metalúrgica y química. Hangzhou. Con casi dos millones de personas, esta ciudad próxima a Shanghai de la Zona Económica Especial de Xiaoshan se ha especializado en industria ligera (electrónica, textiles). Entre los mayores inversores se encuentran Motorola y Nokia. Tianjin. Esta ciudad de casi diez millones de personas próxima a Pekín está evolucionando desde la industria más tradicional (hierro, acero, materiales de construcción, papel y procesamiento de alimentos) hacia otras como la automovilística, la naviera, los productos petroquímicos, la metalurgia, las telecomunicaciones y los aparatos electrónicos (televisiones, cámaras y ordenadores). Chengdu. La principal ventaja comparativa de esta ciudad de tres millones de habitantes situada en el centro de China son sus reducidos costes. El gigante informático Intel es uno de los principales inversores en el lugar. Nanjing. Esta ciudad de casi tres millones de residentes, próxima a Shanghai, cuenta con un complejo de producción de hierro y acero, una refinería de petróleo, centros de procesamiento de alimentos y cientos de plantas de producción de compuestos químicos, textiles, cemento, fertilizantes, maquinaría y camiones, armas, equipos electrónicos, instrumentos ópticos y material fotográfico. Dalian. Con casi cuatro millones de personas, esta ciudad portuaria del norte de China está especializada en los sectores petroquímico, maquinaria, la producción de acero y hierro, y los equipos de transporte. Wuhan. Una de las cualidades más apreciadas de esta ciudad de más de seis millones de habitantes enclavada a medio camino entre Chongqing y Shanghai son sus bajos costes. Es el tercer centro de Investigación y Desarrollo de China tras Shanghai y Pekín. |